1 de abril de 2026

Aventura del norte

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Proponen planta desaladora para asegurar el agua en Arica al centenario con Perú

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ARICA – La construcción de una planta desaladora de agua de mar surge como una de las obras estratégicas para garantizar el suministro hídrico de la ciudad y, al mismo tiempo, formar parte de las iniciativas proyectadas en el programa Arica100, que busca impulsar infraestructura clave con miras al centenario del Tratado de Paz y Amistad de 1929 entre Chile y Perú.

La iniciativa contempla levantar una planta en el sector sur de la ciudad que, mediante un sistema de ósmosis inversa, podría producir hasta 200 litros de agua por segundo, lo que equivale a cerca de un tercio del consumo actual de Arica, estimado en unos 650 litros por segundo.

Escasez hídrica en una ciudad del desierto

La propuesta surge en un contexto marcado por la creciente incertidumbre respecto del abastecimiento de agua potable. Arica, ubicada en el desierto más árido del planeta, depende principalmente de pozos subterráneos para el suministro domiciliario, cuya renovación debe gestionarse periódicamente.

Además, en el sector del bajo valle de Lluta ya existe un decreto de escasez hídrica, mientras la ciudad continúa creciendo demográficamente, superando los 230 mil habitantes y enfrentando una demanda habitacional que bordea las 15 mil viviendas, según estimaciones del sector de la construcción.

Para la delegación regional de la Cámara Chilena de la Construcción en Arica, la desaladora aparece como una solución estructural para enfrentar este escenario.

“En este momento es necesario garantizar el crecimiento de Arica y para eso se requiere la construcción de una planta desaladora de agua de mar para consumo domiciliario, lo que permitirá generar puestos de trabajo y, sobre todo, responder a la necesidad de viviendas sociales”, afirmó el presidente regional del gremio, Juan Vásquez Manlla.

Una inversión de largo plazo

El proyecto tendría un costo cercano a 64 millones de dólares y su desarrollo podría tomar más de diez años, considerando las etapas de estudios, tramitación ambiental, permisos administrativos y construcción.

La planta sería de carácter regional y operada por la empresa sanitaria que se encuentre a cargo del servicio en la zona, independiente de cuál sea la concesionaria en ese momento. Desde el sector impulsor del proyecto se plantea la necesidad de acelerar los procesos legales y administrativos para contar con esta infraestructura en el menor plazo posible.

Debate ambiental y desafíos regulatorios

Sin embargo, iniciativas de este tipo también suelen abrir debates en materia ambiental. Uno de los puntos recurrentes en proyectos de desalación es el manejo de la salmuera, un subproducto altamente concentrado en sales que se genera durante el proceso de ósmosis inversa.

En Chile, la regulación ambiental exige evaluar los posibles impactos sobre los ecosistemas marinos antes de autorizar instalaciones de este tipo. Especialistas han señalado en distintos proyectos del país que la descarga de salmuera en el mar puede alterar localmente la salinidad y afectar comunidades bentónicas si no se diseñan adecuadamente los sistemas de dispersión.

En ese contexto, cualquier propuesta para Arica deberá someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), donde se analizarán aspectos como la captación de agua de mar, la descarga de salmuera y los efectos potenciales en el ecosistema costero.

Obras para transformar la ciudad

La desaladora se sumaría a otras iniciativas de infraestructura consideradas estratégicas para el desarrollo urbano de la región, entre ellas un hospital en el sector norte, un nuevo relleno sanitario, mejoras en el borde costero y la creación de un parque urbano en el río San José.

Para sus promotores, el conjunto de estos proyectos podría redefinir el crecimiento de Arica en las próximas décadas. Pero, como ocurre con gran parte de la infraestructura hídrica en zonas desérticas, el desafío será equilibrar desarrollo urbano, seguridad hídrica y protección ambiental.